Hoy en día, el uso de sensores tanto en explotaciones agrícolas como en Comunidades de Regantes está muy establecido. Esta amplia introducción de tecnología en el sector ha sido posible gracias a que desde hace muchos años se diseñan y emplean sensores específicamente para el sector agrícola.
Los parámetros medibles por estos sensores pueden ser de cuatro tipos:
Estos sensores, por sí solos, proporcionan datos que tienen un valor limitado. Para aprovechar su potencial al máximo, es crucial implementar un sistema integral de conexiones y comunicaciones. Aquí es donde entra en juego el Internet of Things (IoT).
La revolución del Internet de las Cosas (IoT) en el sector agrícola se debe a la introducción de nuevos equipos diseñados específicamente para operar en entornos agrícolas y rurales. Estos incluyen sensores y dataloggers que se caracterizan por su robustez y eficiencia energética, permitiendo un uso prolongado y eficiente en campo.
Además, se utilizan protocolos de comunicación como MQTT (Message Queuing Telemetry Transport), un protocolo ligero de mensajería tipo publish/subscribe, diseñado para entornos con ancho de banda limitado y dispositivos con recursos restringidos. Esto facilita la transmisión eficiente de datos en entornos agrícolas.
Asimismo, ha habido avances significativos en la cobertura y las capacidades de los sistemas de conectividad, lo que permite adaptaciones flexibles y el uso de diferentes sistemas según las necesidades específicas de cada aplicación.
Se muestra a continuación un esquema de los diferentes sistemas de conectividad y sus principales características (Potencia y Distancia)
Todo esto nos permite disponer de equipos distribuidos estratégicamente en nuestra explotación o comunidad, con garantías suficientes para recopilar continuamente datos de los parámetros que seleccionemos. La ubicación y conectividad de los equipos dependerá de las características del terreno (orografía, altura, cobertura, etc.), las de los equipos y de los requerimientos propios, para los que se prevé utilizar el dispositivo.
No solo recogen datos sino que también los transmiten, a través de la red de comunicaciones disponible, a plataformas de almacenamiento y gestión de datos, habitualmente en la nube, lo que nos permite acceder casi instantáneamente a ellos desde nuestros dispositivos móviles y aplicaciones web. Esto facilita la toma de decisiones ajustadas y rápidas sobre nuestro negocio agrícola.