Efectos de la salinidad sobre el cultivo del aguacate

Efectos de la salinidad sobre el cultivo del aguacate
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Uno de los factores clave a la hora de proyectar una plantación de aguacate es que esta tenga asegurada una dotación de agua suficiente para garantizar su rentabilidad a medio y largo plazo. Además de la cantidad, debe asegurarse la continuidad del suministro y la calidad físico-química del agua de riego.

 

El aguacate, un cultivo exigente no sólo en la cantidad sino también en la calidad del agua de riego

 

Claves más importantes del riego en aguacate:

  • Disponibilidad suficiente (cantidad)
  • Continuidad de suministro
  • Calidad

 

¿Cuánta agua necesita el cultivo del aguacate?

 

Las necesidades hídricas anuales de una hectárea de aguacate en las condiciones de cultivo mediterráneas suelen rondar los 6.000 m3. Sin embargo, para calcular con precisión las necesidades hídricas de una plantación se debe llevar a cabo un estudio agroclimático e hídrico adaptado a la finca.

Un estudio agroclimático contempla:

  • Datos climáticos históricos:
    • Temperatura
    • Precipitación
    • Humedad del aire
    • Vientos
    • Evapotranspiración de referencia
  • Características del suelo:
    • Conductividad hidráulica
    • Capacidad de retención de agua

El aguacate, un árbol sensible a la escasez y exceso de agua

 

El aguacate es muy sensible a las faltas puntuales de agua, debido a la baja eficiencia de absorción de sus raíces. Su sistema radicular es superficial y poco eficiente para explorar capas profundas del suelo, lo que aumenta su sensibilidad al déficit hídrico. En condiciones de baja humedad relativa puede sufrir graves daños por desecación si el riego no es el adecuado.

Por otro lado, el aguacate también es muy sensible al exceso de agua, que puede causar anoxia o asfixia radicular por falta de oxígeno en la zona de raíces. Esta especie se desarrolla mejor en suelos profundos, aireados y con buen drenaje; el encharcamiento puede dañar las raíces incluso sin presencia inicial de podredumbre radicular.

Además, el exceso de humedad y la baja aireación del suelo favorecen la podredumbre radicular causada por Phytophthora cinnamomi, uno de los principales problemas sanitarios del aguacate. (Fuente: UC IPM; California Avocado Commission).

 

Requisitos de calidad en el agua de riego

 

El agua óptima para riego del aguacate debe tener baja conductividad eléctrica. Como referencia de manejo, se suele recomendar trabajar con aguas de baja salinidad, ya que el aguacate es especialmente sensible a las sales, sobre todo a los cloruros; valores cercanos o superiores a 800 μS/cm deben evaluarse con prudencia según patrón, suelo, drenaje, fracción de lavado y manejo de la finca.

Conductividades de 1.200-1.300 μS/cm pueden ser manejables en determinadas condiciones, pero no deben considerarse seguras de forma general para aguacate, especialmente en variedades sensibles o patrones de genética mexicana.

 

La genética del aguacate y la tolerancia a la salinidad

 

La sensibilidad a la salinidad, así como a otros factores ambientales, presenta cierta variabilidad en función de la genética de los árboles. En su hábitat natural, entre México y Centroamérica, las poblaciones silvestres de aguacate se clasifican en tres “razas” botánicas o grupos hortícolas:

  • Raza mexicana (Persea americana var. drymifolia): es la más tolerante al frío, pero a la vez una de las menos tolerantes a la salinidad.
  • Raza antillana (Persea americana var. americana): es más sensible al frío, pero presenta mayor tolerancia a la salinidad que la raza mexicana.
  • Raza guatemalteca (Persea americana var. guatemalensis): presenta una tolerancia intermedia a la salinidad respecto a las razas mexicana y antillana.

Muchas variedades comerciales no pertenecen a una raza pura, sino que son híbridos entre razas. En España, variedades como ‘Hass’, ‘Lamb Hass’, ‘Bacon’ y ‘Fuerte’ tienen principalmente genética mexicana y guatemalteca. Esto explica que estén adaptadas a condiciones subtropicales no estrictamente tropicales, pero también que puedan ser sensibles cuando el agua de riego presenta salinidad elevada.

En cuanto a los patrones o portainjertos, tradicionalmente se han empleado muchos materiales con genética mexicana, aunque la elección del patrón debe ajustarse siempre a las condiciones de suelo, agua, clima y sanidad radicular de la finca.

En zonas de cultivo con problemas de alta conductividad eléctrica, salinidad o alcalinidad, se tiende a valorar patrones con genética antillana o híbridos seleccionados por su mayor tolerancia a estas condiciones, porque el patrón es la parte del árbol en contacto directo con el suelo y el agua de riego. Los nombres concretos de patrones, como Nachar, Ashdot, Fairchild, Degania 117 o Tzrifin 99, conviene utilizarlos solo si están verificados para la zona de cultivo, el tipo de suelo y las condiciones de manejo

 

¿Cómo afecta la salinidad al cultivo del aguacate?

 

Los efectos de la salinidad sobre el cultivo del aguacate son diversos:

 

Efecto osmótico

Los contenidos elevados de sales en la solución del suelo aumentan la presión osmótica y dificultan la absorción de agua por parte de la raíz, por lo que el proceso de hidratación resulta más costoso para la planta. Esto hace que disminuya la eficiencia del árbol en el desarrollo y en la fructificación.

Cuando la salinidad dificulta la absorción de agua por parte de las raíces, puede producirse estrés hídrico, marchitez, menor crecimiento vegetativo y pérdida de rendimiento.

 

Efecto fitotóxico

Entre los iones más comunes en aguas salinas se encuentran el cloruro (Cl-) y el sodio (Na+). Ambos tienen un efecto fitotóxico a ciertos niveles sobre la planta de aguacate. La toxicidad por cloruros se manifiesta habitualmente mediante quemado o necrosis en puntas y bordes de las hojas, que puede avanzar hacia el interior de la hoja a medida que aumenta la acumulación.

 

Dispersión de arcillas en el suelo por sodio (Na)

En condiciones normales, las arcillas se encuentran en forma de agregados, entre los cuales existen huecos (poros) por los que pueden pasar el agua y el oxígeno hasta la raíz. Al dispersarse las arcillas, los poros se colmatan haciendo que el suelo se compacte.

Esto puede dar lugar a encharcamiento y anoxia radicular. Los árboles afectados por anoxia radicular pueden ser más vulnerables a la podredumbre radicular causada por Phytophthora cinnamomi, un oomiceto asociado a la “tristeza del aguacate”.

 

Limitaciones en el aporte de abono

La alta conductividad en el agua de riego actúa como factor limitante en el volumen de abono que se puede incorporar. Las adiciones de fertilizantes al agua o al suelo aumentan la conductividad eléctrica de la solución nutritiva y pueden incrementar el estrés osmótico del árbol. Si no se cubren las necesidades nutricionales del cultivo puede haber mermas en la producción por déficit de macro o micronutrientes.

 

¿Cómo actuar ante la salinidad?

 

Lo primero es conocer, mediante analíticas, las características fisicoquímicas del suelo y del agua de riego. Estas propiedades pueden variar de manera estacional y entre distintas campañas debido a la precipitación, el volumen de agua de riego, la evaporación, los fertilizantes utilizados o el estado de las masas de agua disponibles.

En una nueva plantación, habría que escoger el patrón de aguacate que mejor se adaptase a las condiciones ambientales de la finca. En zonas de cultivo donde el frío no supone un peligro importante pero existe riesgo de salinidad, los patrones con genética antillana o híbridos seleccionados por tolerancia a sales pueden ser una alternativa conveniente.

Dentro de estos materiales existen distintos niveles de tolerancia a otros factores, como caliza activa, contenido de arcilla del suelo, drenaje, vigor, riesgo de Phytophthora y adaptación climática; por tanto, es importante contar con asesoramiento técnico especializado antes de tomar esta decisión.

El manejo del cultivo en condiciones de salinidad es fundamental, algunas de las prácticas más eficientes incluyen:

  • Aportaciones de materia orgánica: mejoran la estructura del suelo, favorecen la actividad biológica, ayudan a conservar humedad y pueden mitigar parte de los efectos negativos asociados al sodio.
  • Aportaciones de calcio: pueden ayudar a desplazar el sodio del complejo de cambio, siempre que exista drenaje suficiente y la recomendación esté basada en análisis de suelo y agua. (dato parcialmente verificado)
  • Dosis de lavado en el riego para desplazar las sales fuera del entorno radicular, con la precaución de garantizar un drenaje adecuado para no fomentar anoxia radicular ni aumentar el riesgo de Phytophthora.

 

¿Se puede mejorar la calidad del agua de riego?

 

Para mejorar la calidad del agua de riego se pueden hacer mezclas con aguas de distintas procedencias y calidades o, en casos en los que sea técnica y económicamente viable, aplicar tratamientos como filtración, desalación parcial u ósmosis inversa, evaluando coste energético, mantenimiento, gestión del rechazo, control analítico y compatibilidad con el plan nutricional del cultivo.

 

Publicado el 31/07/2026