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Para el citricultor, las plagas y enfermedades en los cultivos de los cítricos representan una importante amenaza porque reducen el volumen y la calidad de la producción en mayor o menor medida dependiendo del grado de afección.
Esto implica una merma en la rentabilidad del cultivo de cítricos y un problema a medio y largo plazo si no se realiza un adecuado control y gestión de las mismas.
Para ello, es prioritario conocer las características de las plagas y enfermedades de los cítricos, lo que permitirá hacerles frente de forma óptima y obtener una producción agrícola rentable y sostenible.
Principales plagas de los cítricos
Entre las principales plagas de los cítricos se encuentran la mosca de la fruta, el ácaro de los cítricos, el pulgón, el minador de los cítricos, el cotonet, el piojo rojo de California y los trips.
Trips
Son insectos muy pequeños, de apenas entre 0,5 y 1,5 mm, con una elevada capacidad para realizar vuelos cortos o desplazarse gracias a la fuerza del viento, lo que les permite moverse de un cultivo a otro.
Entre las especies de trips más dañinas en los últimos años encontramos a Pezotrips kellianus, el trip de la orquídea Chaetanaphothrips orchidii y las últimas plagas invasoras de importancia en España Scirtothrips aurantii y Scirtothrips dorsalis, que atacan durante la floración y los primeros estadios de crecimiento del fruto, provocando manchas “tipo roce” en la epidermis del fruto que evolucionan a necrosis de la última capa de la corteza, con la consiguiente depreciación comercial del fruto por daños cosméticos.
Se recomienda realizar un control exhaustivo de la población de dicha plaga y realizar una estrategia de tratamientos adecuada a la presión de plaga existente. Por desgracia, para estas plagas emergentes, aún no hay enemigos naturales eficaces identificados en nuestro país.
Cotonets
Conocidas como cochinillas algodonosas, las que más daño provocan en los cítricos suelen ser Planococcus citri (Cotonet), Delotococcus aberiae (Cotonet de sudáfrica) y Paracoccus burnerae. Son insectos de la familia Pseudococcidae, dependiendo de la especie, el modo de acción con el que dañan al cultivo es diferente.
Por ejemplo, en el caso de Delotococcus aberiae, el insecto se alimenta de la zona peduncular del fruto en desarrollo, provocando una deformación que llega a depreciar el fruto hasta el punto de hacerlo no comercial. Recientemente se ha notado una disminución en la presión de esta plaga, en parte, probablemente, a la naturalización en nuestra latitud del parasitoide Anagyrus aberiae importado de su zona de origen (Limpopo, Sudáfrica) por los servicios de sanidad vegetal de la Generalitat Valenciana.
Una característica común de los cotonets es que secretan una melaza sólida de aspecto algodonoso que favorece el desarrollo de la negrilla, la cual disminuye la capacidad fotosintética de las hojas y cubre hojas, ramas y frutos, mermando la comercialización de estos.
Es aconsejable realizar una estrategia integrada para favorecer la población de depredadores naturales y evitar la presencia de hormigas, si fuese necesario, con plaguicidas adecuados para evitar la aparición de resistencias.
Piojo rojo de California, Anoidiella aurantii Maskell
Es un cóccido diaspíno, es decir, una cochinilla de caparazón duro y rojizo, de ahí su nombre, cuya presencia en el fruto deprecia su valor comercial. Además, ataca a las partes verdes y la madera del árbol, causando un debilitamiento general de éste que ve mermado su rendimiento.
Como en el resto de las plagas, es recomendable realizar podas adecuadas para favorecer la eficiencia de los tratamientos fitosanitarios, que deben responder a una estrategia de control integrado identificando dónde, cuándo y cómo debemos actuar ante esta plaga.
Recordemos que es una plaga tipo escudo que tiene unos periodos de susceptibilidad muy concretos, porque es fundamental contar con un asesoramiento técnico preciso para que el tratamiento sea eficaz.
Ácaro de los cítricos
Los cítricos cultivados en España están expuestos al ataque de diversas especies de ácaros fitófagos que pueden causar importantes pérdidas económicas, tanto por daños directos como por depreciación comercial del fruto.
Entre ellos, Tetranychus urticae (araña roja de dos puntos) es considerado el ácaro más relevante por su distribución, capacidad de daño y resistencia a acaricidas.
A esta especie se suman otros tetraníquidos como Panonychus citri (ácaro rojo) y Eutetranychus orientalis (ácaro oriental), además del eriófido Acerya sheldoni, presente en algunas regiones del sureste español.
Tetranychus urticae se caracteriza por su rápido desarrollo, alta fecundidad y adaptabilidad a diversas condiciones ambientales. Se alimenta del contenido celular de hojas jóvenes y maduras, produciendo punteados cloróticos, amarilleamiento, debilitamiento general de la planta y defoliación en casos severos. En cítricos suele concentrarse en el envés de las hojas, especialmente en verano y otoño, cuando las temperaturas elevadas y la baja humedad relativa favorecen su proliferación. Su capacidad para desarrollar resistencia a numerosos acaricidas convierte su manejo en un reto técnico considerable.
Panonychus citri presenta una biología similar, aunque prefiere temperaturas algo más moderadas y muestra una coloración roja más intensa en estado adulto.
Eutetranychus orientalis, por su parte, ha cobrado importancia en el sureste peninsular, especialmente en limón y naranjo, donde provoca bronceado foliar y caída de hojas.
Finalmente, Acerya sheldoni, o “ácaro de las maravillas” afecta los brotes y tejidos en crecimiento, provocando deformaciones vegetativas, engrosamiento de hojas y alteración del desarrollo de yemas, es una plaga de especial relevancia en limonero.
El manejo integrado de estos ácaros de los cítricos se basa en una combinación de monitoreo constante, establecimiento de umbrales de intervención y aplicación racional de acaricidas selectivos, priorizando productos compatibles con fauna auxiliar.
La introducción y conservación de ácaros depredadores como Amblyseius swirskii y Phytoseiulus persimilis ha demostrado ser una herramienta eficaz dentro del control biológico. Además, prácticas culturales como la poda, el control del polvo y un riego adecuado ayudan a reducir el estrés del cultivo y limitar la presencia de ácaros.
Mosca mediterránea de la fruta
La mosca de la fruta (Ceratitis capitata Wiedemann) es una de las plagas más importantes y económicamente dañinas para la citricultura en España. Se trata de un díptero altamente polífago, que afecta a más de 200 especies de plantas hospedantes, incluyendo todos los cítricos, especialmente naranjas, mandarinas y pomelos. Las hembras ovipositan en frutos en maduración y las larvas se desarrollan en la pulpa, provocando pudrición interna, caída prematura y pérdida comercial del fruto.
En España, C. capitata está ampliamente distribuida en las regiones citrícolas del litoral mediterráneo, donde encuentra condiciones climáticas favorables para su desarrollo continuo durante gran parte del año. Presenta varias generaciones anuales (hasta 7-8 en climas cálidos), lo que complica su control.
El manejo integrado de esta plaga incluye métodos químicos (tratamientos cebados con insecticidas específicos), trampeo masivo, control biológico (uso de parasitoides como Diachasmimorpha longicaudata) y técnicas autocidas como la suelta de machos estériles. Además, se utilizan sistemas de monitoreo mediante trampas para seguimiento poblacional y toma de decisiones.
La presión fitosanitaria y las restricciones a la exportación debido a la presencia de C. capitata hacen esencial su control efectivo para mantener la competitividad del sector citrícola español.
Pulgones
Aunque hay varias especies, las más frecuentes son Aphis spiraecola (pulgón verde) y Aphis fabae (pulgón negro). Succionan la savia de la planta, lo que en el caso del pulgón verde produce el enrollamiento de las hojas y debilita el árbol.
Los pulgones pueden detectarse por la aparición de gran cantidad de melaza excretada a través de sus sifones, a partir de la que se desarrolla el hongo fumagina o negrilla en el follaje de los árboles. Ataca las partes tiernas del árbol, es decir, los brotes, las hojas jóvenes y los órganos florales en formación. Los pulgones son vectores de virosis como el CTV (Virus de la Tristeza de los cítricos) y, además, el enrollamiento que provocan al inicio de campaña puede provocar un aumento en la incidencia de otras plagas, como los ácaros.
Minador de los cítricos
Phyllocnistis citrella es una pequeña mariposa (microlepidóptero) de color blanco anacarado con una gran capacidad de reproducción. Sus larvas excavan galerías bajo la epidermis de las hojas (“minas”), causando enrollamiento y daños por pérdida de superficie foliar. Se observa mediante la pérdida de masa foliar y la disminución del vigor de la planta, que ve reducida su actividad fotosintética debido a la plaga.
Esta plaga entró en España en la década de los 90, provocando grandes daños a lo largo de todo el área citrícola del país. Sin embargo, con la introducción del parasitoide Citrostichus phyllocnistoides el daño ha remitido en gran medida, quedando hoy en día reducida sus necesidades de control a plantones e injertadas que requieren un crecimiento vegetativo rápido para llegar a la entrada en producción.
Moscas blancas: Paraleirodes minei, Trialeurodes vaporariorum, Aleurothrixus flocosus entre otras.
Son plagas comunes en cultivos de cítricos que se alimentan de la savia de las hojas. En las condiciones adecuadas de humedad, pueden proliferar muchísimo, dificultando su control y provocando la pérdida de rendimiento, tanto por pérdida de actividad fotosintética, como por pérdidas directas por destrío de fruta asociado a manchas de negrilla.
Enfermedades más conocidas de los cítricos
Entre las enfermedades más conocidas de los cítricos nos encontramos con el Virus de la Tristeza (CTV), los daños por el hongo Alternaria, la enfermedad causada por el hongo Phytophthora, tanto por los daños en árbol como en el fruto, y la enfermedad del HLB o Greening no presente en España, pero de gran importancia a nivel global
Virus de la tristeza (Citrus Tristeza Virus, CTV)
La enfermedad de la tristeza de los cítricos está causada por el Citrus tristeza virus (CTV), del género Closterovirus. Existen múltiples razas del virus que varían en agresividad. CTV afecta exclusivamente a especies de la familia Rutaceae, como naranjos, mandarinos, limoneros y patrones como C. macrophylla o citranges. Se transmite por injerto, propagación vegetativa y por pulgones de forma semi persistente.
La tristeza se presenta en tres síndromes principales:
- Decaimiento en plantas injertadas sobre naranjo amargo, debido a la destrucción del floema. Provoca clorosis, marchitez y muerte del árbol. En España, desde los años 30, se estima la pérdida de 45 millones de árboles. Hoy en día se usan variedades libres de virus injertadas sobre patrones tolerantes.
- Acanaladuras en la madera (stem pitting) en especies sensibles como lima mexicana o pomelo, asociadas a razas agresivas del virus. Estos árboles presentan menor producción, calidad y tamaño.
- Amarilleamiento en limonero o naranjo amargo de semilla en condiciones de invernadero, útil para identificar razas agresivas.
La transmisión natural ocurre principalmente en primavera, durante los vuelos de pulgones como Toxoptera citricida o Aphis gossypii. La detección del virus se realiza con técnicas serológicas (ELISA), inmunoimpresión y RT-PCR.
El control es preventivo. Se recomienda el uso de plantas certificadas libres de virus, patrones tolerantes y cultivos protegidos con malla antipulgón. El control químico es ineficaz debido al modo de transmisión del virus. En viveros y exportaciones, se exige el análisis de las plantas para garantizar su sanidad.
Alternaria
La mancha marrón de los cítricos es una enfermedad causada por un patotipo del hongo Alternaria alternata, que produce una toxina específica capaz de afectar en mayor o menor medida a ciertas variedades de cítricos como ‘Fortune’, ‘Nova’, ‘Murcott’, ‘Minneola’, pomelo Star Rubi y, en general, cualquier variedad que tenga en su genealogía al mandarino Dancy.
Está presente en casi todas las regiones citrícolas del mundo, incluidas las del Mediterráneo. A diferencia de las cepas saprofitas, este patotipo infecta hojas, frutos, brotes y restos vegetales, diseminándose por conidias transportadas por el viento y la lluvia.
Las hojas jóvenes son vulnerables durante su desarrollo inicial, mientras que los frutos pueden infectarse en cualquier momento. Las condiciones favorables para la infección incluyen temperaturas superiores a 12°C y lluvias mayores a 2 mm.
Los síntomas aparecen rápidamente (1-2 días) y consisten en necrosis en hojas, defoliación y lesiones en la piel del fruto, que disminuyen su calidad comercial. En frutos jóvenes, la enfermedad puede causar su caída prematura, reduciendo el rendimiento, y en todo caso, lesiones en la piel que deprecian en gran medida el valor comercial de la fruta.
El control debe ser preventivo, ya que una vez establecida la enfermedad no puede erradicarse. El seguimiento climático permite predecir los periodos críticos de infección, normalmente en primavera y otoño, y programar tratamientos fungicidas.
Entre los productos eficaces contra la alternaria se encuentran compuestos de cobre y piraclostrobin, que deben aplicarse antes de los periodos de riesgo y repetirse cada 15-21 días o tras lluvias intensas.
No existen métodos de control biológico validados, por lo que las medidas culturales cobran importancia. Se recomienda evitar zonas húmedas y poco ventiladas, promover la aireación mediante podas y orientación adecuada de las hileras, y reducir el uso de patrones muy vigorosos. También se aconseja un manejo cuidadoso del riego y la fertilización para limitar el crecimiento de brotes jóvenes, susceptibles al hongo. Mantener el suelo limpio y libre de restos vegetales también ayuda a disminuir la humedad y limitar el inóculo.
Gomosis y podredumbre del cuello
Las enfermedades de la podredumbre del cuello y la gomosis en cítricos son causadas por especies del género Phytophthora, principalmente P. citrophthora y P. parasitica.
Estos patógenos se desarrollan en suelos húmedos y se diseminan mediante zoosporas en condiciones de encharcamiento, favorecidos por temperaturas entre 18 y 24°C. Infectan raíces, base del patrón y, a través de salpicaduras de lluvia, también tronco y ramas principales.
Los síntomas incluyen decaimiento general del árbol, clorosis en las hojas y oscurecimiento interno del floema y cambium, seguidos de exudaciones gomosas y formación de callos. En casos severos, la infección puede rodear completamente el tronco y causar la muerte del árbol.
El inóculo está presente de forma constante en el suelo, siendo los periodos críticos primavera y otoño. Dado que no existe un umbral de actuación efectivo, el control debe ser preventivo.
- Control químico: Se utilizan fungicidas de contacto como los compuestos de cobre y sistémicos (fosetil-Al y metalaxil m), aplicados al tronco o vía riego.
- Control biológico preventivo: Inoculación de microorganismos mediante riego por goteo que evitan el vacío biológico que puede favorecer a phytophthora, y además sintetizan metabolitos que pueden ser beneficiosos para el cultivo.
- Medidas culturales: incluyendo buen drenaje, evitar encharcamientos, cultivar en mesetas, separar goteros del tronco, retirar plásticos innecesarios y elegir patrones resistentes. También es clave mantener el punto de injerto elevado y, en algunos casos, realizar podas quirúrgicas para salvar árboles afectados.
Asimismo, este agente causal puede afectar también al fruto, constituyendo la enfermedad del aguado o podredumbre marrón. En este caso las salpicaduras de lluvia transportan los propágulos desde el suelo hasta los frutos, especialmente a los ubicados en la parte baja de la copa del árbol.
Los síntomas, que pueden aparecer en campo o en almacén, incluyen pudriciones marrones blandas que terminan afectando todo el fruto, provocando su caída. La enfermedad se detecta cuando se presentan lluvias intensas y temperaturas suaves, especialmente en otoño. No existe un umbral de actuación definido, ya que el control es principalmente preventivo.
Como medios específicos de lucha contra phytophthora en fruto tenemos los siguientes:
- Control químico: Se utilizan fungicidas de contacto como compuestos de cobre, y fungicidas sistémicos como fosetil-Al y metalaxil-M con efecto preventivo y curativo.
- Control biológico: No hay control biológico validado.
- Medidas culturales: Entre las medidas culturales, se recomienda podar las ramas bajas o usar tutores para elevarlas, y mantener una cubierta vegetal para reducir salpicaduras y dispersión del patógeno.
Negrilla
Este hongo suele aparecer en las plantas después de haber estado infectadas por alguna plaga de Pulgón, Cotonet o Mosca. También denominada Fumagina, esta enfermedad de los cítricos se detecta por su característico color negro, que afecta a todas las partes de la planta donde ha estado presente la plaga, hojas, frutos, ramas o tallos, como una especie de hollín negruzco que mancha.
Si no se trata adecuadamente, puede afectar a la fotosíntesis de la planta, mermando su desarrollo y productividad. Además, las manchas en fruta pueden depreciar su valor comercial.
Entre los tratamientos para combatir el hongo de la negrilla en cítricos en campo se encontrarían principalmente el control de las plagas productoras de melaza, y llegado el caso de haberse producido el manchado por negrilla en la parte aérea del cultivo, la pulverización con productos tensoactivos y secantes a alta presión a fin de facilitar el desprendimiento de la negrilla.
Publicado el 03/02/2026
