El riego deficitario controlado (RDC) se ha convertido en una técnica fundamental ampliamente utilizada para optimizar el uso del agua en la agricultura, con resultados dependientes del cultivo, manejo y condiciones, y con especial interés en el olivar. Esta práctica responde a la necesidad de manejar un recurso cada vez más escaso y permite optimizar el uso del agua disponible, pudiendo afectar tanto a la producción como a la calidad del aceite según el momento e intensidad del déficit, un producto de gran valor económico y cultural.
El RDC implica proporcionar al cultivo menos agua de la que requiere en condiciones óptimas. Esta estrategia consiste en programar los riegos de manera que los períodos de déficit hídrico se concentren en fases del ciclo fenológico en los que el olivar es más tolerante a este estrés. De esta manera los productores pueden mantener la viabilidad y rentabilidad del cultivo mientras ahorran agua o se adaptan a reducidas dotaciones en años críticos.
Para implementar el RDC con éxito, es crucial entender el ciclo anual del olivo. Los momentos críticos para la aplicación de este tipo de riego son durante la fase de endurecimiento del hueso, donde el cultivo presenta cierta tolerancia al déficit hídrico, evitando extender el déficit a fases posteriores del desarrollo del fruto. Durante esta fase, la sensibilidad del olivo al déficit hídrico es limitada únicamente a periodos concretos, ya que durante la fase de acumulación de aceite el déficit hídrico reduce el contenido de aceite por fruto y puede afectar al tamaño final del fruto.
Gracias al RDC, los productores pueden lograr un ahorro significativo de agua asumiendo un compromiso productivo, ya que déficits mal posicionados o excesivos reducen la producción y pueden afectar a la calidad del aceite.
Sin embargo, este tipo de riego requiere una planificación meticulosa y un seguimiento constante. Los recortes de agua deben ser controlados para evitar el estrés hídrico severo, que podría perjudicar la producción de aceituna y la calidad del aceite.
La digitalización presenta herramientas como sensores de humedad de suelo, dendrómetros y otros sensores que permiten monitorizar el estado hídrico, aunque la validación agronómica debe basarse en el cálculo de necesidades (ETc = ETo · Kc) y en el seguimiento analítico del cultivo.
La aplicación del RDC presenta numerosas ventajas en el cultivo del olivo:
El riego deficitario controlado es una herramienta valiosa para los productores de olivar que buscan adaptarse a las realidades del cambio climático y la escasez de agua.
Al permitir un uso más eficiente del agua, el RDC contribuye a la preservación de los recursos hídricos, aunque requiere una gestión precisa para no comprometer en exceso la producción. En un contexto donde el olivo es un cultivo de gran importancia económica y cultural, la implementación del RDC se convierte en una práctica relevante como estrategia de compromiso para estabilizar la producción en condiciones de limitación hídrica.