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El agua regenerada proveniente de aguas residuales urbanas depuradas se ha convertido en un recurso que está suscitando un creciente interés por parte de numerosas comunidades de regantes, debido a la escasez de las fuentes tradicionalmente empleadas en el riego a causa de la sequía.
¿Qué ventajas presenta el uso de aguas regeneradas para riego?
Continuidad en el suministro
En situaciones de escasez y sequía, el abastecimiento urbano suele tener prioridad frente a otros usos, por lo que las aguas residuales urbanas depuradas pueden constituir una fuente relativamente estable para producir agua regenerada, siempre que existan tratamiento, autorización, infraestructura de transporte, controles analíticos y condiciones de calidad adecuadas.
El cultivo del aguacate suele darse en zonas costeras ligadas al turismo estival, como la Axarquía malagueña o la costa granadina, por lo que el periodo de máxima demanda hídrica del cultivo puede coincidir, en determinadas zonas, con periodos de mayor consumo urbano y mayor disponibilidad potencial de agua residual depurada para regeneración.
Aporte de nutrientes:
Los nutrientes aportados por el agua regenerada pueden suponer un ahorro importante en el uso de abonos. Para optimizar este aprovechamiento es importante que el agricultor conozca los valores de cada uno de los nutrientes que aporta el agua regenerada, así como su variación a lo largo del tiempo.
En el caso del aguacate, este seguimiento debe integrarse en el plan de abonado, ya que el cultivo requiere un equilibrio ajustado de macronutrientes y micronutrientes para evitar desequilibrios nutricionales y mermas productivas.
Reducción del daño medioambiental:
La reducción del vertido de aguas depuradas al mar puede conllevar un beneficio medioambiental y contribuir a una mejora en la calidad de las aguas costeras. Además, la reutilización permite reducir la presión sobre fuentes convencionales de agua en zonas donde el cultivo compite con otros usos en periodos de escasez.
Seguridad y salubridad:
Las medidas dispuestas por la legislación en el uso de aguas regeneradas, tales como los controles analíticos y el Plan de Gestión del Riesgo del Agua Regenerada, suponen una garantía a nivel de seguridad del aprovechamiento.
Menor coste:
El uso de agua regenerada puede suponer, según el caso, un menor coste económico frente a otras fuentes no convencionales.
La salinidad en aguas regeneradas en zonas costeras
En algunas zonas costeras, las aguas regeneradas pueden presentar una alta conductividad, como consecuencia del origen del agua, la intrusión de aguas marinas en la red de saneamiento y del vertido de aguas de achique.
Esto supone un gran inconveniente para cultivos sensibles a la salinidad como el aguacate.
El aguacate es un cultivo sensible a la alta conductividad eléctrica. La sensibilidad a la salinidad no es uniforme en todos los materiales vegetales de aguacate. De forma general, la raza mexicana presenta baja tolerancia a sales, la guatemalteca una tolerancia intermedia y la antillana una mayor tolerancia relativa, por lo que esta última se emplea con frecuencia como base genética en portainjertos para zonas con problemas de salinidad o aguas de peor calidad.
Además, el estrés salino puede debilitar el estado fisiológico del árbol y favorecer desequilibrios sanitarios.
¿Se puede reducir la salinidad en el agua regenerada?
Existen consideraciones y prácticas que se pueden llevar a cabo para reducir los efectos sobre el cultivo. Entre ellas pueden incluirse la mezcla con otras fuentes de agua, el ajuste de la fracción de lavado, el control de la acumulación de sales en el suelo, la selección de patrones más tolerantes y el seguimiento analítico del agua, suelo y hoja.
También pueden emplearse prácticas complementarias de manejo del suelo, como el uso de materia orgánica o mulching con restos vegetales, para proteger las raíces superficiales, mejorar la estructura del suelo y favorecer el manejo de sales en la zona radicular.
En zonas con aguas de alta conductividad, la elección de portainjertos tolerantes, especialmente de raza antillana o híbridos seleccionados por su comportamiento frente al estrés salino, debe considerarse una decisión agronómica crítica desde el diseño de la plantación.
También existe la posibilidad de tratar el agua regenerada para reducir la conductividad eléctrica, mediante ósmosis inversa.
Mediante este proceso, parte del agua con alta conductividad eléctrica se fuerza a través de una membrana semipermeable, habitualmente de poliamida en aplicaciones de ósmosis inversa. El agua resultante es agua con una conductividad y contenido en iones inferior que puede resultar más para el cultivo, siempre que se verifiquen los parámetros finales de calidad del agua de riego.
Esta opción presenta una serie de ventajas frente a otras fuentes alternativas de agua, como el agua de mar desalada:
- Menor coste energético.
- Posible menor concentración inicial de sales respecto al agua de mar, aunque parámetros como boro, cloruros, sodio y conductividad eléctrica deben analizarse caso por caso antes de su uso en aguacate.
Publicado el 06/08/2026
