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La gestión de los residuos no termina cuando se han agotado sus posibilidades de reutilización o reciclaje. Una parte no puede recuperarse mediante estas vías y obliga a tomar una decisión: depositarla en vertedero o aprovechar todavía los recursos que contiene.
La valorización energética de residuos permite transformar esa fracción no reciclable en electricidad, vapor o agua caliente para usos domésticos e industriales, reduciendo al mismo tiempo la cantidad de residuos que termina en vertedero. Se convierte así en el último eslabón de aprovechamiento dentro de un modelo basado en la economía circular.
Esta tecnología está ampliamente implantada a escala internacional. Veolia cuenta con 67 instalaciones de valorización energética en operación en todo el mundo. En 2024, sus plantas valorizaron alrededor de 13 millones de toneladas de residuos y generaron 5,1 TWh de electricidad para la red y 3,1 TWh destinados a redes de calor, una experiencia que permite adaptar las soluciones a las necesidades de cada territorio.
¿Qué es la valorización energética de residuos?
La valorización energética consiste en aprovechar el contenido energético de los residuos que ya no pueden ser reciclados, convirtiéndolos mediante un proceso controlado en energía útil. Su objetivo no es sustituir la prevención, la reutilización o el reciclaje, sino ofrecer una alternativa al vertedero cuando estas opciones ya no son posibles.
Su función viene determinada por la propia jerarquía de residuos de la Unión Europea: prevenir primero la generación de residuos; fomentar después su reutilización y reciclaje; aprovechar energéticamente la fracción no reciclable; y reservar el vertedero como última opción.
Por tanto, reciclaje y valorización energética son soluciones complementarias. Los materiales recuperables deben mantenerse dentro del ciclo productivo, mientras que los rechazos que permanecen después de los procesos de selección y tratamiento pueden conservar todavía un valor energético aprovechable. La experiencia de los países europeos con mayor implantación de la valorización energética muestra cómo ambas vías pueden convivir en modelos con altos niveles de reciclaje y porcentajes reducidos de vertido.
¿Qué residuos pueden convertirse en energía?
La valorización energética se aplica a la fracción no reciclable o rechazo obtenida después de los procesos de recogida selectiva, clasificación y tratamiento. Antes de llegar a esta fase deben recuperarse todos aquellos materiales que todavía puedan reciclarse o valorizarse materialmente.
De esta manera, la valorización energética se integra en un modelo completo de gestión de residuos, aprovechando aquello que ya ha agotado las opciones anteriores de la jerarquía antes de recurrir a su eliminación definitiva.
De residuo no reciclable a electricidad y calor
El principal recurso obtenido es la energía contenida en los propios residuos. Su tratamiento permite generar electricidad, vapor o agua caliente, que pueden utilizarse en hogares, redes urbanas de calefacción o procesos industriales. Según la documentación de Veolia, aproximadamente el 50 % de la energía generada tiene origen renovable, al proceder de la fracción biogénica de los residuos.
El destino de esa energía depende de las características de cada instalación y de su entorno. La electricidad puede incorporarse a la red, mientras que el calor puede suministrarse mediante redes de district heating o emplearse en usos industriales.
En el Centro Integral de Valorización de Residuos del Maresme, en Mataró, gestionado por Veolia, se inyectaron en 2025 22.656 MWh térmicos a la red de district heating, un ejemplo de cómo la gestión de residuos puede integrarse en los sistemas energéticos locales.
Para conseguirlo, el funcionamiento de una planta de valorización energética combina combustión controlada, recuperación de calor, generación eléctrica o térmica, depuración de gases y sistemas de monitorización.
Recuperar recursos antes de recurrir al vertedero
La valorización no se limita a producir energía. También permite recuperar materiales presentes en el flujo de residuos no reciclables, reduciendo la cantidad de recursos que se pierde definitivamente.
Aquí reside una de las diferencias fundamentales respecto al vertido: mientras el vertedero supone la eliminación final, la valorización permite extraer energía y recuperar determinados materiales antes de llegar a esa última opción. La comparación entre valorización energética y vertedero permite analizar además sus diferencias en emisiones, eficiencia y aprovechamiento de recursos.
Este papel resulta especialmente relevante ante el objetivo europeo de que en 2035 no más del 10 % de los residuos municipales termine en vertedero. Para avanzar hacia esa meta será necesario combinar prevención, reutilización, reciclaje y valorización energética dentro de un sistema adaptado a la realidad de cada territorio.
Experiencia global para soluciones adaptadas a cada territorio
La valorización energética es una tecnología madura, pero las soluciones no son idénticas en todos los proyectos. El volumen y características de los residuos, las infraestructuras disponibles y las posibilidades de aprovechar la energía producida condicionan el diseño y la operación de cada instalación.
La experiencia internacional de Veolia abarca instalaciones de diferentes capacidades en España, Francia, Reino Unido, Portugal, Serbia, Bélgica, Taiwán o Emiratos Árabes Unidos, entre otros mercados. Los proyectos internacionales de valorización energética desarrollados y operados por Veolia permiten comprobar cómo estas soluciones se adaptan a distintos contextos e incorporan progresivamente nuevas tecnologías.
Entre ellas se encuentra la captura y valorización de CO₂, que Veolia y Le Mans Métropole están desarrollando en Francia para convertir parte del carbono capturado en nuevos usos y recursos.
La valorización energética de residuos permite así gestionar de forma responsable aquello que ya no puede reciclarse y aprovechar su potencial como fuente de energía y materiales. Integrada dentro de la jerarquía de residuos, contribuye a reducir el vertido y avanzar hacia un modelo de economía circular en el que se aprovechen los recursos antes de eliminarlos definitivamente.
Publicado el 04/09/2026
